
En las casas alejadas, el antiguo resplandor anaranjado de las estufas a queroseno solía simbolizar calidez… Pero también significaba hollín, ese olor desagradable del combustible, y un aire interior que siempre estaba contaminado. Cambiar a una estufa de infrarrojos no significa simplemente tener un aparato diferente en el suelo; eso cambia la sensación que se tiene en la habitación y también su nivel de limpieza.
¿Qué realmente ocurre detrás de todo esto?
Las estufas de infrarrojos emiten calor radiante; calientan a las personas y los objetos directamente, en lugar de hacer circular el aire por la habitación. La mayoría de los modelos utilizan elementos de fibra de carbono o tubos de cuarzo para emitir ondas infrarrojas de corta y media longitud. Por eso, el calor se siente rápidamente, a menudo en cuestión de segundos desde que se enciende el aparato.
Por lo general, funcionan con la tensión eléctrica estándar y consumen entre 400W y 1500W, dependiendo del tamaño de la habitación. La cámara de calentamiento está sellada, por lo que el polvo y los subproductos de la combustión permanecen fuera del espacio habitable. Para mayor comodidad, cuenta con un termostato ajustable que mantiene una temperatura constante. Además, existen medidas de seguridad como protección contra vuelcos y apagado automático en caso de sobrecalentamiento.
¿Por qué es importante esto donde vives?
La verdadera ventaja es la calidad del aire interior. El queroseno al quemarse libera humedad, lo que puede dejar residuos y un olor desagradable. Las estufas de infrarrojos no producen combustión dentro de la habitación, por lo que evitas esos partículas y no necesitas buscar tanques de combustible constantemente.
Consigues así una calidez más constante, menos corrientes de aire y un ambiente más fresco. Esto es especialmente importante en lugares pequeños o sin red de ventilación adecuada.
¿Qué debes tener en cuenta?
El calor de los infrarrojos es direccional, por lo que su ubicación es importante. Coloca la estufa en un lugar donde pueda iluminar directamente las zonas de descanso; así, sentirás el calor casi de inmediato.
Si quieres una comodidad en toda la habitación, combínala con una estufa de convección o busca un modelo con doble función. Mantén la estufa a una distancia segura de las cortinas y los muebles. Asegúrate también de utilizar un enchufe adecuado, especialmente cuando la estufa funciona a la máxima potencia.