
Reemplazando el vapor por calor digital
La mayoría de las fábricas textiles todavía utilizan tuberías de vapor o hornos enormes para calentar los materiales. El problema es que son lentos. Tienen una gran cantidad de “inercia térmica”, lo que significa que no se puede cambiar la temperatura simplemente apretando un botón. Hay que esperar a que el proceso termine. Por eso estamos pasando a usar lámparas de calentamiento por infrarrojos. Pero no piensen en ellas como simples bombillas que se calientan. Piénsenlas como fuentes de calor digitales. Dado que se conectan directamente al sistema PLC, reaccionan en cuestión de milisegundos.
Por qué la velocidad es importante
Lo bueno de las lámparas de infrarrojos es que no necesitan calentar el aire a su alrededor. Utilizan radiación para calentar directamente el material. Usamos emisores de ondas cortas y medias, ya que diferentes telas —como el denim grueso o las mezclas sintéticas finas— absorben el calor de manera diferente. Al combinar esto con un controlador PID, se obtiene un control total sobre cada zona del proceso de calentamiento. Se puede aumentar la intensidad del calor para los materiales más resistentes, y disminuirla instantáneamente para las telas delicadas. Ya no hay necesidad de esperar a que el horno se enfríe. Esto permite ahorrar mucha energía y tiempo.
Los componentes y sus ventajas/desventajas
Para lograr este nivel de eficiencia, construimos estas lámparas con vidrio de cuarzo y gas halógeno. Esto nos permite concentrar mucha potencia en un espacio pequeño, lo que significa que las máquinas no tienen que ser tan grandes. Pero hay un inconveniente: cuando se transmite más de 2000 vatios a través de un tubo pequeño, la situación se vuelve muy intensa. Si los reflectores no funcionan bien o los ventiladores son débiles, es posible dañar los extremos de la lámpara o incluso fundir su carcasa. Es necesario asegurarse de que el flujo de aire sea adecuado. Para facilitar las cosas, usamos conectores estándar como R7s o Sk15, así que se pueden instalar fácilmente en los sistemas existentes.
Haciendo que el teñido y la impresión sean más eficientes
En un sistema de impresión inteligente, estas lámparas se encargan del secado rápido de los materiales. La magia ocurre cuando se sincroniza la potencia de las lámparas con la velocidad de la cinta transportadora. Si la cinta se ralentiza, el calor disminuye; si se acelera, el calor aumenta. De esta manera, la tinta se fija perfectamente sin dañar la tela. Todo se reduce a utilizar datos de sensores en tiempo real para ajustar la potencia de las lámparas según sea necesario. Mientras las lámparas estén bien alineadas, se obtendrá un resultado uniforme en toda la extensión de la tela.